Rondaba desde hacía mucho tiempo en mi cabeza un sueño no cumplido de ver in situ un partido de fútbol en la cuna de este deporte, Inglaterra. Muchas han sido mis visitas a territorio Inglés pero, por unas cosas o por otras, nunca tuve la oportunidad de asistir a un encuentro de fútbol por allí.
Surgió entonces el sorteo
de UCL donde se emparejaba al RMCF con el Liverpool FC, ¡qué ocasión para
conocer el histórico Anfield! Estaba decidido. Sin embargo, por las cosas de la
vida, la cosa se complicó por motivos que no vienen al caso, y prácticamente,
se me había vuelto a esfumar la ocasión. Pero allí, estaba ella, mi mujer, para
darme el empujón necesario y, no solamente eso, sino que me busco el mejor
acompañante posible: Sergio.
El día empezaba muy temprano,
despertador a las 5 de la madrugada, taxi y al aeropuerto. Sergio llevaba
cierto nerviosismo, Anfield, Inglaterra y, sobre todo, su primer viaje en avión.
Llegamos al Aeropuerto John
Lennon con un día nublado y lluvioso, ¡cómo no! Sergio ya parecía más tranquilo
y mucho más ilusionado, si cabe. Pasamos un gran día haciendo turismo por la
ciudad de los Beatles (The Cavern incluido, claro) y alguna compras pero ansiábamos
la hora de acercarnos al Estadio.
Por fin, llegó. Nos acercábamos en
el autobús a Anflied y se preparaban los teléfonos buscando las primeras fotos
del Estadio. Subía el nerviosismo. Bajamos
del autobús y lo primero que nos encontramos fue a los chicos del Juvenil A que
habían jugado esa tarde la Youth League. Las sensaciones según nos acercábamos al
Estadio son dificilmente explicables para un aficionado al fútbol como yo.
Aledaños del Estadio. Recorrimos
las famosas puertas Prayslei y Shankley y el monumento de Hillsborough. Se
respiraba FÚTBOL por los cuatro costados. Buscamos nuestra puerta de entrada a
la Tribuna “Anfield Road” donde teníamos nuestra localidad. El corazón latía con
más fuerza al alcanzar el vomitorio de acceso y allí estaba. THIS IS ANFIELD. Momento cumbre junto
con el “You’ll never walk alone” justo antes de comenzar el encuentro.
El resto solo hizo que redondear
el gran día vivido. Ejemplar comportamiento de aficiones, gran partido de
fútbol y mejor resultado.
Nuestro viaje de vuelta, como podéis
imaginar, lo pasamos durmiendo con la felicidad de haber cumplido un sueño. Desde
ese día, en la puerta de la habitación de Sergio se puede ver
Gracias a todos los que lo
hicisteis posible.

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